En esta entrevista conversamos Diana Quintero Armero, egresada del MBA USACH, ingeniera industrial, quien encontró en el programa mucho más que herramientas académicas: una red de apoyo, un espacio de crecimiento personal y el impulso necesario para reinsertarse laboralmente en Chile, llegando hoy a formar parte de la compañía minera BHP.
Cuéntanos un poco de ti, ¿cuál es tu formación profesional?
Soy ingeniera industrial. Siempre he tenido una orientación hacia la gestión y la optimización de procesos, pero sentía que necesitaba complementar eso con otras habilidades más estratégicas y humanas.
¿Qué te motivó a elegir el MBA USACH?
Fue una decisión muy consciente. Yo ya conocía la Universidad de Santiago de Chile, porque había cursado un Magíster en Ingeniería Industrial en 2009, entonces sabía el tipo de ambiente que se vivía. Cuando regresamos a Chile con mi esposo, mi principal objetivo era reinsertarme laboralmente, y el MBA USACH se presentaba como una oportunidad clave.
También sentí que, cuando hice mi primer magíster, era muy joven para aprovechar un MBA. Esta vez era distinto: ya tenía experiencia laboral, había trabajado en equipo y entendía mejor la importancia del liderazgo.
Además, me atrajo mucho la flexibilidad de la malla curricular, la posibilidad de elegir electivos y la opción de nivelación en el primer semestre. Después de tanto tiempo sin estudiar, eso era fundamental. Y, por supuesto, el programa ofrecía la posibilidad de intercambio internacional, lo que sin duda es un gran plus.
¿Qué destacarías de tu paso por el programa?
Sin duda, la calidez humana. Desde la coordinación del equipo MBA hasta los profesores, siempre sentí un acompañamiento muy cercano. Recuerdo especialmente a la profesora Cecilia Martínez y al profesor Carlos Cisternas, quienes fueron clave en mi desarrollo en áreas como liderazgo, coaching y negociación.
También destaco mucho los electivos de gerencia. Tener profesores que estaban trabajando activamente en áreas como recursos humanos, marketing, operaciones o tecnología hacía que las clases fueran muy aterrizadas y enriquecedoras.
Y, por supuesto, mis compañeros. Tuve la oportunidad de trabajar prácticamente con todos, lo que me permitió generar conexiones muy profundas. Para mí, ese networking fue fundamental.
Hoy estás trabajando en BHP, ¿cómo fue ese proceso?
Hoy soy especialista en planificación de materiales en BHP, y sinceramente, esto es gracias al MBA. En particular, a un compañero con quien trabajé durante el programa.
Él confió en mí, vio mi desempeño y me recomendó. Siempre hablaba muy bien de la empresa, destacando su cultura, la transparencia y el valor de las personas. Eso me motivó mucho.
Nunca imaginé trabajar en minería, pero cuando se dio la oportunidad, decidí tomarla. Ha sido un proceso de aprendizaje muy enriquecedor, donde he podido aplicar directamente lo aprendido en el MBA.
En tu rol actual, ¿cómo se refleja tu estilo de liderazgo?
No lidero un equipo directamente, pero sí tengo que interactuar con muchas áreas y personas, lo que implica liderar proyectos en ciertos momentos.
Hoy mi foco está en la conexión, el trabajo en equipo, la negociación y la proyección personal. Todo lo relacionado con la marca personal es clave.
El MBA me ayudó a entender que, si bien las habilidades técnicas son importantes, hoy la diferencia está en las habilidades blandas. Y eso fue precisamente lo que fui a buscar.
Como ingeniera, ya tenía una base técnica sólida, pero necesitaba desarrollar ese lado más humano, más estratégico. Además, aprendí a complementar análisis cualitativos con herramientas cuantitativas, lo que también ha sido muy útil en mi trabajo.
¿El MBA USACH cumplió tus expectativas?
Sí, absolutamente. Yo entré con dos grandes objetivos: actualizarme y encontrar una identidad profesional. Y ambos se cumplieron.
El networking fue mucho más rápido y efectivo de lo que imaginaba. Pero también entendí que depende mucho de la actitud de cada uno.
Mi objetivo nunca fue tener un mejor sueldo o un cargo más alto. Yo quería encontrar mi lugar profesional, entender hacia dónde quería ir. Y el MBA fue ese espacio.
Cada clase era un desafío personal. Me exigía mucho, investigaba, participaba activamente. Y creo que eso también fue percibido por mis compañeros.
No estaba simplemente buscando trabajo, estaba construyendo algo en mí. Y, finalmente, eso fue lo que me permitió insertarme laboralmente.
El MBA USACH fue el puente para encontrar mi identidad profesional en Chile.
Fuente: Vinculación con el Medio MBA USACH.





