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“La minería del futuro se construye con estrategia, sostenibilidad y sentido de país” Christian Sanhueza, egresado MBA USACH y asesor del subsecretario de Minería

En un escenario donde la minería enfrenta profundas transformaciones vinculadas a sostenibilidad, innovación tecnológica, transición energética y relacionamiento territorial, el liderazgo estratégico se vuelve más relevante que nunca. En esta entrevista, conversamos con Christian Sanhueza, egresado del MBA USACH y actual asesor del subsecretario de Minería del Gobierno de Chile, quien comparte sus reflexiones y su visión sobre los principales desafíos de la industria y el rol que deben asumir los futuros líderes del sector.

Desde su experiencia en espacios de toma de decisiones estratégicas dentro del sector público, aborda temas clave como el desarrollo del litio, la minería sostenible, la automatización, la inteligencia artificial y la necesidad de construir acuerdos entre Estado, empresas y comunidades. Además, reflexiona sobre cómo la formación entregada por el MBA USACH le permitió desarrollar una mirada integral para enfrentar contextos complejos y contribuir al desarrollo del país desde la gestión y las políticas públicas.

Christian, hoy te desempeñas como asesor del subsecretario de Minería en un momento clave para la industria chilena. ¿Cómo describirías los principales desafíos que enfrenta actualmente la minería nacional?

Hoy la minería chilena enfrenta un desafío de doble dimensión: sostener su competitividad productiva y, al mismo tiempo, responder a exigencias ambientales, territoriales y sociales mucho más altas. Desde mi experiencia en el Ministerio, uno ve que no basta con tener una cartera relevante de proyectos o buenos precios internacionales; el verdadero desafío es que esos proyectos se materialicen con estándares, con certeza, con diálogo territorial y con capacidad de ejecución. La minería nacional debe producir más y mejor: con menor huella, mayor productividad, mejor uso del agua y energía, y una institucionalidad capaz de acompañar el desarrollo sin bajar estándares.

Desde tu experiencia profesional, ¿qué habilidades o aprendizajes adquiridos en el MBA USACH han sido más relevantes para desenvolverse en espacios de toma de decisiones estratégicas dentro del sector público?

Lo más relevante del MBA ha sido entregarme una forma de ordenar problemas complejos. En espacios de decisión pública, uno no trabaja solo con variables técnicas; también hay restricciones institucionales, tiempos políticos, impactos territoriales y expectativas ciudadanas. El MBA me ayudó a mirar esos problemas con enfoque estratégico: priorizar, evaluar escenarios, comunicar con claridad y transformar información técnica en insumos útiles para la toma de decisiones. Esa capacidad de síntesis y de lectura sistémica ha sido muy importante en el trabajo de gabinete.

Chile vive una discusión importante en torno al litio, la transición energética y la sostenibilidad. ¿Qué oportunidades crees que tiene el país para posicionarse como un líder mundial sostenible?

Chile es un país minero reconocido, líder en cobre, con una posición estratégica en litio, con institucionalidad, proveedores especializados y experiencia acumulada. Esa base es una ventaja real.

El desafío es convertir esa ventaja minera en una ventaja de desarrollo. No basta con tener recursos; hay que producirlos de forma más sostenible, trazable, competitiva y con legitimidad territorial. Ahí está la oportunidad: que Chile no solo exporte minerales críticos para la transición energética, sino que sea referente mundial en cómo se hace minería sostenible.

Desde mi experiencia gerencial en distintas áreas vinculadas a minería, sostenibilidad, mercado y política pública, he aprendido que estos desafíos requieren una mirada integral. Hay que conectar estrategia, gestión, regulación, innovación y diálogo con actores. El liderazgo futuro de Chile no será solo producir más, sino producir mejor, con estándares, inversión, valor local y sentido de país.

Has desarrollado una trayectoria vinculada a políticas públicas y gestión minera. ¿Cómo ha sido el tránsito desde el mundo profesional hacia un rol de asesoría gubernamental?

El tránsito hacia un rol de asesoría gubernamental ha sido una ampliación de escala. En el mundo profesional uno suele mirar proyectos, empresas o mercados específicos; en el sector público hay que mirar el sistema completo: regulación, inversión, permisos, comunidades, empresas, servicios públicos y objetivos país. Ha sido una experiencia muy desafiante, porque obliga a combinar rigurosidad técnica con criterio político e institucional. Más que entrar en detalles internos, diría que el aprendizaje central ha sido entender que una buena decisión pública requiere evidencia, oportunidad, coordinación y sentido estratégico.

La minería enfrenta crecientes exigencias en innovación, relacionamiento comunitario y cuidado ambiental. ¿Cómo visualizas la evolución del liderazgo que demandará esta industria en los próximos años?

El liderazgo minero de los próximos años será mucho más transversal. Ya no bastará con liderar desde la operación o desde la ingeniería; se requerirá capacidad para gestionar innovación, sostenibilidad, relacionamiento comunitario, permisos, seguridad, datos y reputación. La industria necesitará líderes que sepan conversar con mundos distintos: técnicos, comunidades, autoridades, inversionistas y ciudadanía. En términos políticos, el liderazgo que viene deberá demostrar que es posible compatibilizar desarrollo económico con responsabilidad ambiental y legitimidad social.

En un escenario de transformación tecnológica, automatización e inteligencia artificial, ¿qué competencias deberían comenzar a desarrollar hoy los profesionales que buscan liderar el sector minero?

Los profesionales que quieran liderar la minería deberán desarrollar cuatro competencias clave: manejo de datos y tecnologías digitales; comprensión estratégica del negocio minero; capacidad de gestionar cambios organizacionales; y criterio regulatorio, ambiental y social. La inteligencia artificial y la automatización van a transformar la forma de operar, pero el liderazgo seguirá dependiendo de personas capaces de interpretar información, tomar decisiones y conectar tecnología con propósito. La competencia diferencial no será solo saber usar herramientas, sino entender cómo esas herramientas mejoran productividad, seguridad y sostenibilidad.

Desde tu mirada, ¿qué rol cumplen los programas como el MBA USACH en la formación de profesionales capaces de conectar gestión, estrategia y desarrollo país?

Programas como el MBA USACH cumplen un rol muy relevante porque forman profesionales capaces de conectar gestión con desarrollo país. En una economía como la chilena, donde sectores estratégicos como la minería tienen impacto fiscal, territorial, productivo y social, se necesitan liderazgos que no piensen solo en eficiencia interna, sino también en entorno, instituciones y largo plazo. El valor del MBA está precisamente en entregar herramientas de estrategia, gestión y liderazgo para tomar mejores decisiones en contextos complejos.

En tu experiencia trabajando con distintos actores de la industria, ¿qué elementos consideras clave para construir acuerdos entre Estado, empresa y comunidades?

Los acuerdos se construyen con confianza, y la confianza requiere transparencia, información clara, participación temprana y cumplimiento de compromisos. Desde mi experiencia, el Estado tiene un rol clave como articulador: debe dar certezas, exigir estándares y facilitar espacios de diálogo donde los intereses se puedan ordenar. Las empresas, por su parte, deben entender que la legitimidad territorial no es un trámite, sino una condición de viabilidad. Y las comunidades deben ser consideradas desde etapas tempranas, no solo cuando los conflictos ya están instalados.

¿Cuál ha sido uno de los desafíos profesionales más complejos que te ha tocado enfrentar y qué aprendizaje te dejó esa experiencia?

Uno de los desafíos más complejos ha sido trabajar en temas donde confluyen inversión, regulación, sostenibilidad y sensibilidad territorial. En esos contextos, el mayor aprendizaje es que la calidad técnica no basta si no existe una buena coordinación institucional y una lectura adecuada del entorno. Aprendí que una decisión bien tomada no es solo la que resuelve un problema inmediato, sino la que puede sostenerse en el tiempo, resistir el escrutinio público y generar condiciones reales de implementación.

Bueno Christian, y finalmente, ¿qué mensaje te gustaría compartir con las y los estudiantes y egresados y egresadas del MBA USACH que buscan generar impacto desde sus respectivas áreas profesionales?

Mi mensaje sería que el impacto profesional no depende solo del cargo que uno ocupa, sino de la capacidad de poner la formación al servicio de problemas relevantes. Chile necesita profesionales que sepan gestionar, pero también que entiendan el país, sus instituciones y sus desafíos de desarrollo. A las y los estudiantes y egresados y egresadas del MBA USACH les diría que no separen la estrategia del propósito: el verdadero valor está en usar las herramientas de gestión para construir mejores organizaciones, mejores políticas y decisiones para la sociedad.

La minería chilena tiene una oportunidad histórica, pero aprovecharla requiere algo más que recursos naturales: requiere estrategia, legitimidad, coordinación pública-privada y liderazgo con sentido de país.

Fuente: Vinculación con el Medio MBA USACH

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