Bioquímico, ingeniero civil industrial, MBA y especialista en Product Management. La trayectoria profesional de Oscar Celis refleja una combinación poco habitual entre ciencia, gestión, emprendimiento y vinculación con la academia. Actualmente es gerente de Biofresco, empresa familiar que formalizó junto a su padre en 2015, y cuenta además con tres empresas:Innow, Bions y Nodo Zero. Celis mantiene además un estrecho vínculo con el MBA USACH, donde ha impulsado iniciativas como la Red de Mentores y participado activamente en actividades relacionadas con Inteligencia Artificial y Tecnologías Disruptivas.
Para él, la experiencia de cursar un MBA va mucho más allá de adquirir herramientas de administración. Se trata de construir redes, conectar conocimientos y, sobre todo, generar iniciativas capaces de responder a los desafíos que enfrenta el país.
De la ciencia a la gestión empresarial
La trayectoria académica de Oscar comenzó en un ámbito muy diferente al de los negocios. Es titulado de Bioquímica de la Facultad de Química y Biología de la Universidad de Santiago de Chile y posteriormente estudió Ingeniería Civil Industrial en la Universidad Andrés Bello. A ello sumó el MBA USACH y un diplomado en Product Management, también en la Universidad de Santiago.
Esta formación multidisciplinaria, explica, le permitió complementar su mirada científica con herramientas vinculadas a la industria, la evaluación de proyectos y, posteriormente, la dirección y administración de empresas.
“Si bien la Ingeniería Industrial te apoya en el ámbito de la administración de empresas, el MBA focalizó aún más esos conocimientos”, señala.
El programa, agrega, lo acercó a conceptos relacionados con la asesoría corporativa y las estrategias empresariales, conocimientos que posteriormente pudo llevar directamente a su experiencia profesional y emprendedora.
Uno de los principales espacios donde pudo aplicar estos aprendizajes fue precisamente Biofresco, empresa familiar que comenzó en 2015 junto a su padre.
“Ha sido bastante sorprendente lo que hemos visto que ha evolucionado la empresa con todos los aprendizajes que le hemos incorporado”, comenta.
Cuando estudiar también significa construir comunidad
Pero si hay un elemento que distingue la experiencia de Oscar en el MBA USACH es su permanente vínculo con la comunidad universitaria. Desde sus años de pregrado hasta sus estudios de postgrado, la Universidad de Santiago ha ocupado un lugar importante en su trayectoria. Por eso, continuar vinculado al MBA representa también una forma de retribuir parte de lo que recibió durante su formación. “Yo siento que hay una forma también de devolver la mano a la institución que me formó”, afirma.
Desde esa perspectiva, su participación en el programa no se limita a asistir a actividades o mantener contacto con antiguos compañeros. Su interés está puesto en generar conexiones entre estudiantes, egresados, académicos, empresas y organizaciones, aprovechando las experiencias y conocimientos que existen dentro de la comunidad. “Hay un potencial que se puede aprovechar de una mejor manera y, de esta forma, darle sentido a los emprendimientos personales, particulares y proyectos de cada uno, para que dejen un valor agregado que también pueda quedar en la institución”, plantea.
La idea detrás de la Red de Mentores
Esa mirada fue precisamente una de las motivaciones que dieron origen a la Red de Mentores del MBA USACH, iniciativa que busca conectar a egresados con estudiantes para compartir conocimientos, experiencias y perspectivas profesionales. Para Oscar, la mentoría representa mucho más que transmitir conocimientos desde alguien con mayor experiencia hacia quien está comenzando.“En una mentoría el aprendizaje puede ocurrir en ambas direcciones”, sostiene.
El mentor puede aportar su experiencia, pero también puede aprender de la persona a quien acompaña. Esa posibilidad de generar un intercambio bidireccional es, a su juicio, uno de los principales valores de la iniciativa. Su visión apunta además a ampliar las fronteras tradicionales de la colaboración. “Jamás un escritor se va a juntar con un ingeniero o con un médico”, ejemplifica, destacando que precisamente esas conexiones inesperadas pueden dar origen a nuevas ideas y proyectos.
Desde su perspectiva, la universidad tiene un papel fundamental en esa articulación. Los desafíos de la sociedad, explica, no pueden ser abordados únicamente desde el mundo productivo. Se necesita un trabajo conjunto entre academia, empresas, organizaciones de la sociedad civil y el Estado. El objetivo final es que ese conocimiento pueda transformarse en proyectos, asesorías, emprendimientos e iniciativas sociales que tengan un impacto concreto en el territorio.
La tecnología como una conversación que ya no puede esperar
Su interés por generar conexiones también se ha expresado en su participación junto al MBA USACH en actividades vinculadas a Inteligencia Artificial y Tecnologías Disruptivas. Para Celis, hablar de estas tecnologías no es simplemente seguir una tendencia. Es comprender un cambio profundo en la manera en que funcionan las organizaciones y la sociedad. “Vivimos en un entorno que va cambiando súper rápido”, sostiene.
En este escenario, considera fundamental que la universidad y sus unidades de vinculación con el medio sean capaces de incorporar estos cambios y traducirlos en conocimiento para sus comunidades. “Finalmente las vamos a encontrar en todo lado y, en este caso, la universidad y las personas que están relacionadas con ella tienen que ir conociendo que estas cosas están ocurriendo y cómo poder sacar el provecho que es debido”, explica.
Su mirada sobre la tecnología está estrechamente vinculada con la capacidad de generar soluciones. Más que entenderla como un fin en sí mismo, la considera una herramienta para abordar desafíos concretos y anticipar cómo serán las empresas del futuro.
¿Qué distingue hoy a un profesional MBA?
Desde su experiencia como ejecutivo y emprendedor, Celis considera que uno de los principales aportes de una formación MBA es desarrollar la capacidad de analizar críticamente el entorno. Para él, esta mirada permite enfrentar desafíos con mejores argumentos comerciales y administrativos, pero también identificar oportunidades que pueden transformarse en nuevos proyectos.
“El análisis crítico, el conocimiento de mercado y la experiencia que tienen los docentes, que pueden compartir con los alumnos del programa, es tremendamente valiosa”, destaca.
A su juicio, el verdadero valor aparece cuando esos conocimientos salen del aula y se llevan al terreno práctico.
Networking: aprender también de quienes piensan distinto
Oscar recuerda que comenzó a estudiar el MBA cuando se inició la pandemia. Vivió los cursos presenciales y posteriormente las presentaciones de los trabajos de graduación en modalidad virtual. Aun en ese contexto, destaca que las actividades académicas fueron fundamentales para generar vínculos con sus compañeros. Pero existe otro factor que considera especialmente valioso: la diversidad profesional de quienes integran el programa.
“Vienen profesionales de distintas áreas”, explica. Esto permite conocer industrias y realidades que muchas veces son completamente ajenas a la experiencia profesional propia.
Para él, esa diversidad amplía la mirada y permite comprender los desafíos desde perspectivas diferentes. Y precisamente allí está uno de los grandes valores del networking: no se trata únicamente de conocer personas, sino de acceder a nuevas formas de pensar.
MBA USACH en tres conceptos
Si tuviera que definir el MBA USACH en tres conceptos, Oscar destaca tres características: alto nivel gerencial, conocimiento técnico-comercial y vanguardia. La primera responde al perfil de sus estudiantes, profesionales que en muchos casos se encuentran vinculados a cargos directivos y a la toma de decisiones. La segunda, al conocimiento que entrega el programa para comprender la dimensión comercial y estratégica de las organizaciones. Y la tercera, a la capacidad de mantenerse conectado con las transformaciones que están experimentando los negocios y las empresas.
“No tener miedo a generar iniciativas”
A quienes actualmente están cursando el MBA o evalúan ingresar al programa, Oscar les entrega una recomendación concreta: aprovechar mucho más que las clases. Participar en las actividades, construir redes, integrarse a la Red de Egresados y a la Red de Mentores, vincularse con profesores y compañeros y, especialmente, atreverse a impulsar nuevas iniciativas.
“Yo creo que también tiene que ver con una apertura de mente en función de cómo poder pensar en que los desafíos del país tienen que ser resueltos a partir de las actividades que se desarrollan ahí”, plantea.
Y en esa reflexión aparece una de sus convicciones centrales: el MBA no es solamente un programa académico. “No solamente el MBA lo hacen los profesores, el programa académico y el programa administrativo; sino que son los estudiantes”, afirma.
Por eso, considera que quienes forman parte del programa tienen también la responsabilidad de aportar a su crecimiento, generando asociaciones, proyectos y nuevas formas de colaboración. Desde su rol como coordinador de la Red de Mentores, su desafío apunta precisamente en esa dirección: continuar haciendo crecer el ecosistema y fortalecer la vinculación con emprendimientos y empresas.
“Independientemente de dónde estén las áreas de los estudiantes que estén en el programa, puedan ir aportando desde su vereda a construir con estos desafíos país”, señala.
Una mirada que resume buena parte de su propia trayectoria: conectar mundos aparentemente distintos —la ciencia y los negocios, la academia y la empresa, estudiantes y egresados, tecnología y sociedad— para transformar ese encuentro en nuevas oportunidades.
Porque para Oscar Celis, el verdadero valor de una comunidad profesional no está solamente en lo que cada integrante sabe, sino en lo que pueden construir cuando esos conocimientos se encuentran.
Fuente: Vinculación con el Medio MBA USACH.





